Hay un aspirador en mi tripa,
absorbe y succiona.
Me succiona a mi y a todo el escenario.
Hasta el cuarto se torna borroso,
se entremezclan los colores, hasta tomar aspecto de mar.
Hay un remolino de tormenta en mi corazón.
Y el barco de papel,
el pequeño velero, se disuelve sudando tinta de la china,
las palabras, ya borrosas, se arrastran hasta el fondo..
Donde ya nadie va a leer, donde el candil, hace tiempo se apago.
Por allá anda, bajo la lluvia; siempre pipa en mano y humeante, el viejo marinero barbudo, con berberechos en el pelo. De edad incontable e incontables arrugas.
A la vez: rayo y carcajada.
"Piratita sin pelo en el pecho, se nota que no viviste muchas tormentas (zarandea la pipa de arriba abajo), solo hay que dejarlas pasar, pasándolas de la mejor manera"
Bandera
:)
Versos de hilo
Solo los que tienen el
arrojo necesario, ni más ni menos, sino el justo para dar el último paso, ese
que separa tus pies de tierra firme y los mece, y estremece, en el vacío. Solo
esos, volarán. Y Ningún otro.
Así fue escrito uno de los Grandes Secretos por la eterna niña de pelo
ondulante, hecho de la más fina tela de araña, regalo de la tejedora Acnia en los
ya lejanos albores de la formación del Mundo salado de Aque. Ni hubo precedentes de que sucediera esto con
anterioridad, ni probablemente los habrá.
La razón de esta traición de honor, (traición, porque juró
guardar, ante el rey Cuántico y a su esposo Dimensión, los más tiernos misterios de la vida, para deleite
de esos seres, llamados por ellos mismos humanos, que habían de poblar el nuevo mundo, para que
se entretuviesen jugando a descubrir mariposas invisibles, entre tormentas y
escafandras.
La razón para que la niña se decidiese a tomar la pluma entre sus
deditos, fue tan simple, que hasta los músicos
Hangs compusieron unos toques suaves de risa para la ocasión.
El que buscaba a Pan
entre las montañas, el buscador de sueños, un día la encontró a ella; desde entonces, se sentaba a su lado a susurrar cuentos y jugaban imaginar mundos; no obstante, lo que verdaderamente la decidió a hacerle cómplice
de sus misterios, sucedió el día que la enseñó a dar besos de mariposa y a
beber té en una pequeña taza azul, previamente robada al Sombrerero en uno de sus viajes a
Wonderland.
Sucedió, en aquella mañana con nieve, que confesó no siempre atreverse a dejar sin cuerda a su cometa por el país de los más delirantes sueños. Sueños de esos, que conducen a
los más extraños rincones, recónditos, de todos los mundos; poblados por magos y
fonambulistas, en los que, por un instante, todo es posible. Sueños que le conducirían, sin duda
alguna, a la certeza de vivir la vida, disfrutando paso a paso.
Por esto, solo por esto, algo llameó en su corazón con una fuerza que la dejó atónita, ... llamémoslo: ramalazo. En todo un instante, estaba decidido, no iba a abandonar a su viejo nuevo amigo
contra los monstruos de las pesadillas; no a ese que la recordó, cómo se jugaba a
transmitir, como se quieren los niños.
Si la tinta no se
hubiese acabado, ni los buitres se hubiesen abalanzado sobre sus tiernos ojos, tal vez el lienzo no estaría
inacabado, tal vez esto también hubiese quedado plasmado:
Al menos en lo que dura una vida. Recuerda que la última mota de arena del reloj
cae para todos igual. La diferencia, radica en la ligereza con que lo des; lo
que tardes en dejarte volar, cosa tuya es, tuyo es tu tiempo, tuya, toda la arena
del reloj.
Es algo que nunca sabremos a ciencia cierta
Bañera vive en la Luna.
Aquí está nuestra amiga Bañera, rebosante de líquidos, serpientes de diferentes colores que se entremezclan en las más curiosas melodías; colores distinguibles unos de otros, pero sin límites aparentes entre ellos. ¿Dónde acaba uno y comienza otro?, eso es un misterio. Lo peculiar de Bañera era que a pesar de estar bocabajo, ni una gota de su contenido se derramaba.
¿Cómo podía ser?
La explicación es sencilla: estaba en la luna y allí no hay gravedad ninguna; esto provoca que los líquidos caigan al revés, es decir, hacia arriba; puede parecer extraño en un principio, pero eso es solo porque no estamos acostumbrados a verlo, en cuanto algo sucede más de un par de veces, ya parece la mar de normal.
Otra curiosidad que os puedo contar de Bañera y mira que es un secreto ( pero estoy segura de que a vosotros no la importará un pepino que os lo susurre al oído ,es que un día se colocó un tapón en el culo ; ni siquiera sabe ella muy bien porque.
Tal vez tenía miedo de perder todo su contenido por el universo y quedarse vacía; ponerse el tapón es todo un peligro, por ejemplo, Bañera una vez quiso quitárselo, pero no supo como empezar y lo fue dejando, lo fue dejando, claro, nadie la había enseñado como se quitaba. Aún así se sentía afortunada, al menos ella se había dado cuenta de que tenía un señor tapón bien grande alojado en su parte baja del fondo, otras bañeras que conocía se hacían las suecas y no querían reconocerlo, incluso alguna que otra ni siquiera sabía de su existencia, ¡no lo veían!, a causa de su miopía.
Encontrarse a gente por el mundo, que enseña a quitar tapones de culos ajenos, es y será, siempre un pacer.
vuelo de libélula
- Nena...- susurró con voz ronca el señor del cigarrillo y chupa de cuero negro- así das el aspecto de estar un poco volada.
Exhaló una calada mientras el pelo engominado de su cabeza se movía al son de un ritmo invisible y sus ojos escrutaban la figura enclenque y desaliñada cual ensalada multicolor que tenía frente a el.
- ¿Aspecto es parecer algo?- la chica enredó un rizo con el ceño de pensar- Ah! entonces quiero dar aspecto de ser una libélula, ¡¡me encantan!!
¿Cuál es tu insecto favorito?
Exhaló una calada mientras el pelo engominado de su cabeza se movía al son de un ritmo invisible y sus ojos escrutaban la figura enclenque y desaliñada cual ensalada multicolor que tenía frente a el.
- ¿Aspecto es parecer algo?- la chica enredó un rizo con el ceño de pensar- Ah! entonces quiero dar aspecto de ser una libélula, ¡¡me encantan!!
¿Cuál es tu insecto favorito?
Batido de sueño y mora.
Conocer
tanto el sol como la sombra.
Adentrarte
en la madriguera del maldito conejo que
perdió el reloj; y no saber, no saber, no saber…
No saber que
diantres significa nada, ni que hacer, ni a donde ir, ni como se habla,
francamente, no, no, no, no, no lo entiendo.
Hay días que
se me olvida el idioma humano y no paro de esputar mocos verdes mientras busco
con los ojos cerrados a Pepito, vaya, parece que hoy no está, que se fue de
vacaciones a Tombuctú; ¡pero mira! Me ha dejado una notita escrita con tinta
china, de color rojo tomate maduro, en la que se puede leer apenas una línea: “ahora
te toca a ti sola firmar los contratos m*ñ`ca”. La palabra muñeca está borrosa
por lo que parece ser un borrón de lágrima… ah, no… solo es un poco de grasa
de panceta.
La batidora
mezcla, pfffffffffffffffff, le da igual energía, adebacles, cuerdas sin globos
y cometas sin cuerdas, estrellas y montañas, que café con tabaco, moca y esputos, en esos días, los
esputos siempre están presentes.
Y veo, y no
veo.
Y aprendo y
desaprendo. El cielo ya se cansó de esperar nublado a que llegue Agua Evaporada y
llame al timbre, ding dong, ahora se ha empeñado en que sea Lluvia la que caiga hacia
arriba. Le pregunto: ¿Cómo? ¿Cómo diantres va a ser eso posible? Pues lo es y
punto morado, que no todo necesita de una explicación, responde airado soltando
un trueno. Ni se me ocurre contradecirle, por Tutatix, no sea que le dé por
caer sobre nuestras cabezas, menudo gran miedo.
Miedo al
fracaso, a despegar, a caer, a la incertidumbre de no saber que habrá allá abajo del barranco del que quieres saltar. Uf, que alivio, menos mal que se inventó
la palabra fraquésito … pero el compromiso, eso ya son palabras mayores… ¿Qué diantres significa compromiso?
Que ya me
cansé de empezar mil veces y mil veces caer. De entender y desentender. No sé,
que ya me cansé.
¿A que jugamos ahora?
Seguro, olvida a toc y quizás también a tic. Seguro no te extrañarán...
De nuevo, respira el océano de tinta, mariposas de traslúcidos colores y hojas secas, provienen desde tiempos remotos, la pluma los dibuja. Van llegando.
Se sientan en circulo y extienden sus manos. Trazan:
Cables invisibles que elevan en un vacío sideral, que mecen; brazos sueltos extendidos, corrientes fugaces, se deslizan sigilantes, de estrellas, rodean los cuerpos acariciándolos...
¡¡¡Big!!! Tormenta eléctrica ¡¡¡Bang!!! estallido y el universo se crea, de nuevo; allá, en la guarida de la mente, resbalando donde moran las entrañas, líquido caliente de reflejo ambarino, el lago se disuelve en cálidos remolinos y el óxido deshaciéndose quedan los titilantes suspiros de cañerías renovadas.
Ese, el calambre, y las enredaderas, las enredaderas rasgan la tierra; surgidas de las raíces fabricadas en cuevas subterráneas, ya hace tiempo olvidadas, recordadas, solo por los llamados locos; comienzan a trepar, por tentes y potentes entre los pilares hasta el el clímax del mágico vaivén en el que te meces, hasta llegar al tallo que con un tenue soplido, abre la corola de la flor, mostrando todo su esplendor... para acabar muriendo, otra vez, de nuevo.
Y entre tanto, la música de aquel viejo bals sigue sonando, entre truenos y susurros.
Quédate un rato bailando... solo tienes que cerrar los ojos y tus pies te llevan al bosque, donde los duendes dan la fiesta, ¿no los ves, saltando por las mesas, trasteando?. Las hadas danzan en tu mano... Anda, quédate un rato.
Lo pasarás bien, el amigo de los Osos, el Señor del fuego puede que el viejo Sabio chiflado también...
Anda, ¿qué prisa tienes?, quédate un rato, la bola mágica se ha dejado leer: lo pasarás bien.
http://www.youtube.com/watch?v=kMrNsFwTXJQ&feature=fvwrel
Se sientan en circulo y extienden sus manos. Trazan:
Cables invisibles que elevan en un vacío sideral, que mecen; brazos sueltos extendidos, corrientes fugaces, se deslizan sigilantes, de estrellas, rodean los cuerpos acariciándolos...
¡¡¡Big!!! Tormenta eléctrica ¡¡¡Bang!!! estallido y el universo se crea, de nuevo; allá, en la guarida de la mente, resbalando donde moran las entrañas, líquido caliente de reflejo ambarino, el lago se disuelve en cálidos remolinos y el óxido deshaciéndose quedan los titilantes suspiros de cañerías renovadas.
Ese, el calambre, y las enredaderas, las enredaderas rasgan la tierra; surgidas de las raíces fabricadas en cuevas subterráneas, ya hace tiempo olvidadas, recordadas, solo por los llamados locos; comienzan a trepar, por tentes y potentes entre los pilares hasta el el clímax del mágico vaivén en el que te meces, hasta llegar al tallo que con un tenue soplido, abre la corola de la flor, mostrando todo su esplendor... para acabar muriendo, otra vez, de nuevo.
Y entre tanto, la música de aquel viejo bals sigue sonando, entre truenos y susurros.
Quédate un rato bailando... solo tienes que cerrar los ojos y tus pies te llevan al bosque, donde los duendes dan la fiesta, ¿no los ves, saltando por las mesas, trasteando?. Las hadas danzan en tu mano... Anda, quédate un rato.
Lo pasarás bien, el amigo de los Osos, el Señor del fuego puede que el viejo Sabio chiflado también...
Anda, ¿qué prisa tienes?, quédate un rato, la bola mágica se ha dejado leer: lo pasarás bien.
http://www.youtube.com/watch?v=kMrNsFwTXJQ&feature=fvwrel
...La anciana de pelo blanco...
El humo esparciéndose por el ambiente esparce los sueños de la mujer de pelo blanco y arrugas en la cara.
Sentada en la mecedora en el porche de su cabaña, los ojos perdidos en el horizonte, habla una vez más con su dragón, en aquel mundo que solo existe para ellos dos...
Las tablas de madera desvencijadas crujen con el vaivén, la tejedora de sueños ha tenido una larga vida, repleta de experiencias e historias, no quiere nada más de la vida, se siente satisfecha.
Pero sigue tejiendo sueños, eso no lo quiere evitar, las arañas de su mente nunca paran de hilvanar los más maravillosos tapices, hilos de árboles inmensos, en mundos antiguos y nuevos, habitados por seres que no solían verse en las ciudades metálicas de su juventud.
Constructora de puertas al más allá de la última metafísica reconocida por la ciencia.
Arquitecta de castillos donde cobijar a los últimos magos.
Ahora de sus labios resecos brota una antigua canción sioux a la madre cielo y al sol y las estrellas, con el pie marca el ritmo.
Siente un hocico posarse en su mano, Wolf la trae de nuevo a este mundo, en sus ojos brilla una mezcla de pícara burla con infinita ternura. Es su compañero en esta vida.
- Ah... tienes razón... aún quedan muchas cosas por hacer antes de quedarme en este lugar.
El cuerpo de la muchacha, lozano como una fruta fresca vibra con un escalofrío al sentir que su espíritu vuelve de nuevo al campo donde se haya.
Tras un instante que se concede para recordar a la señora y la cabaña se levanta de un brinco y saluda al Sol.
- Ahá! aún quedan muchas cosas por hacer, vente Debussy - sonrió mientras comenzaba a andar.
Y su fiel compañero, se quedó unos instantes observando su espalda contra el horizonte, azotando el aire mañanero con su cola, estaba muy contento de haber encontrado a esa humana tan extraña y curiosa... con ella, cada día era una aventura... ey! que se aleja.
Soltando un ladrido echó a correr tras ella.
Sentada en la mecedora en el porche de su cabaña, los ojos perdidos en el horizonte, habla una vez más con su dragón, en aquel mundo que solo existe para ellos dos...
Las tablas de madera desvencijadas crujen con el vaivén, la tejedora de sueños ha tenido una larga vida, repleta de experiencias e historias, no quiere nada más de la vida, se siente satisfecha.
Pero sigue tejiendo sueños, eso no lo quiere evitar, las arañas de su mente nunca paran de hilvanar los más maravillosos tapices, hilos de árboles inmensos, en mundos antiguos y nuevos, habitados por seres que no solían verse en las ciudades metálicas de su juventud.
Constructora de puertas al más allá de la última metafísica reconocida por la ciencia.
Arquitecta de castillos donde cobijar a los últimos magos.
Ahora de sus labios resecos brota una antigua canción sioux a la madre cielo y al sol y las estrellas, con el pie marca el ritmo.
Siente un hocico posarse en su mano, Wolf la trae de nuevo a este mundo, en sus ojos brilla una mezcla de pícara burla con infinita ternura. Es su compañero en esta vida.
- Ah... tienes razón... aún quedan muchas cosas por hacer antes de quedarme en este lugar.
El cuerpo de la muchacha, lozano como una fruta fresca vibra con un escalofrío al sentir que su espíritu vuelve de nuevo al campo donde se haya.
Tras un instante que se concede para recordar a la señora y la cabaña se levanta de un brinco y saluda al Sol.
- Ahá! aún quedan muchas cosas por hacer, vente Debussy - sonrió mientras comenzaba a andar.
Y su fiel compañero, se quedó unos instantes observando su espalda contra el horizonte, azotando el aire mañanero con su cola, estaba muy contento de haber encontrado a esa humana tan extraña y curiosa... con ella, cada día era una aventura... ey! que se aleja.
Soltando un ladrido echó a correr tras ella.
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